Montessori en casa

Es importante comenzar aclarando que el Método Montessori se puede aplicar dentro de la casa incluso si nuestro niño no asiste a una institución educativa que sigue esta pedagogía.

La elección de una crianza Montessori más que nada requiere que el adulto comprenda que el niño es el principal constructor de todos los desarrollos que va alcanzando, se debe observar con detenimiento para poder comprender cada una de las necesidades que va atravesando e intervenir al respecto siempre de una manera positiva y respetuosa.

Maria Montessori observó que los niños desde los 0 a los 6 años son capaces de absorber directamente en su mente todas las experiencias que van viviendo, por eso es tan importante que existan buenas y variadas impresiones a su alrededor para estimular sus sentidos, esto comienza siendo un proceso inconsciente que busca formar la consciencia del niño volviéndolo un ser único e irrepetible.

Es importante saber que cuando los niños se interesan en algo el adulto debe evitar su intervención ya que puede interrumpir ese momento de actividad, claro está, a menos que ponga en riesgo o peligrosidad el bienestar del niño, también en este caso es necesario aclarar que en muchas situaciones los miedos personales del adulto frenan al niño en su exploración por eso hay que saber determinar y analizar lo que necesita, quiere, puede hacer y no le es permitido porque no se confía lo suficiente en su capacidad de autonomía.

La insistente vigilancia del adulto, las exigencias constantes, hasta la sobre-estimulación terminan cansando al niño, lo llenan de presiones y detienen su crecimiento, él no construye de este modo un autoestima fuerte y saludable, los adultos deben dejar que el accionar del niño se origine a partir de su propia voluntad, se debe confiar en que los niños saben lo que quieren y saben también hasta dónde pueden llegar, al decir que “no haga” no es la única forma con la que se estaría interrumpiendo su momento de auto-educación también elogiar, intentar ayudar sin haber sido requerido o simplemente mirarlo fijamente podría destruir la actividad. En el caso que el niño pida la ayuda del adulto, hay que ayudarlo, pero solo en la parte que tuvo la dificultad y no realizar completamente todo el proceso.

El niño necesita hacer para perfeccionarse cada vez más, va en busca de aquello que le va a permitir desarrollar algo de él mismo, conocimientos, control y coordinación física, su carácter, su lenguaje, al permitirlo los adultos se ahorrarían difíciles momentos de rebeldía que serían para el niño una defensa por sentir que no le es permitido crecer, por supuesto que los límites estarán, serán coherentes y firmes, hablando cálidamente, explicando el porqué algo no es correcto y ofreciendo otras opciones. Sus sentidos se disponen para trabajar con constancia, esta etapa no es permanente en la vida del niño por lo tanto hay que dejársela aprovechar de la forma más óptima para que obtenga grandes beneficios en la construcción de su persona.

Un niño aburrido o inactivo no debería existir en ninguna casa, en esta etapa los niños necesitan del trabajo y de posibilidades de actividad inteligente porque desde su necesidad no es algo que les genera fastidio, ellos quieren esforzarse al máximo y así enriquecer sus potencialidades. Hay que ayudar al alma infantil ya desde la implementación en el hogar de algunos muebles a su medida que sean de su necesidad, el modo que trabaja se ordenará de forma rápida y espontánea.

En resumen, para aplicar Montessori en la casa se debe empezar a confiar en los niños entendiendo su necesidad de “ayúdame hacerlo por mí mismo”. Desde los 0 a los 3 años los niños son guiados en su desarrollo natural por un guía interno, el adulto debe colaborar ofreciendo un ambiente sin peligros y ordenado que de seguridad, desde los 3 a los 6 años el niño busca convertirse en su propio guía y el adulto debe acompañar y estar presente para inspirarlo a conocer el mundo.

Crianza Montessori

Esta web se propone dar a conocer otra forma de relacionarse con los niños, de una forma mucho más comprensible, respetuosa y afectuosa, siguiendo y cuidando las observaciones científicas en las que Maria Montessori ha trabajado a lo largo de su vida y colaborando en su deseo de que este legado sea transmitido a cada rincón del mundo.

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