Explorando las escaleras

¡Las escaleras! se han convertido en el terror de cualquier adulto cuando un pequeño y novato explorador está cerca, pero para los niños son una de las atracciones más emocionantes para emprender una aventura psicomotriz que pone en funcionamiento todo el desarrollo corporal: fuerza muscular, equilibrio, coordinación y agilidad.

Algunos bebés se empiezan a interesar por las escaleras ya desde el gateo, esto surge con más facilidad cuando las tienen disponibles en su cotidianidad, también puede suceder entre el año y medio a los dos años de edad luego de poder mantenerse en pie y por lo tanto empezar a tener la necesidad de perfeccionarse un poco más con desafíos más complejos, es muy interesante observar que al ver una escalera inmediatamente van hacia a ella con gran rapidez y fascinación mientras que por detrás siempre corre un adulto en pánico para evitarlo, finalmente se clausura ese espacio volviéndolo inalcanzable y más deseable aún.

Si no se confía en la capacidad del niño para subir y bajar las escaleras pero se observan repetidamente sus ganas de hacerlo y hasta muchas veces escuchamos su respuesta de insatisfacción cuando lo alejamos de su objetivo… ¿por qué no le mostramos como hacerlo?, es decir, cualquier ser humano para saber hacer algo correctamente debe conocer su funcionamiento, claro está, no es de un momento para otro, ni tampoco de un día para otro, requiere constancia, práctica y necesidad, pasos para los cuales la continua insistencia del niño nos demuestra estar preparado.

El niño mismo va a decidir cuando estar listo para este gran trabajo, es una actividad fundamental que además de mostrarle la fortaleza de su cuerpo físico también es otro gran avance hacia su independencia: “basta de upa para subir y bajar… ¡YO PUEDO SOLO!”. No permitir la escalera lo estaría privando de esta necesidad y sobre todo de su libertad, además se la estaría presentando como algo de temer y principalmente se lo estaría arriesgando a accidentarse en cualquier descuido. No tiene sentido intentar prohibir algo que pronto va a tener que hacer de todos modos.

Permitamos al niño vivir su etapa de exploración naturalmente y confiar en nuestra guía que está a su lado para motivarlo a alcanzar sus objetivos por él mismo y ser cada vez más seguro de todo su potencial. 

¿Cómo podemos colaborar?

 

Elegir escaleras seguras y en lo posible amplias, sin escalones demasiado altos, de un material que no raspe ni tampoco que resbale por demás. Asegurarse que la escalera esté libre de objetos para que no haya ningún elemento distractor en este proceso, para que el niño no se tropiece o trate de sostenerse de algo que se puede mover, romper o lo puede lastimar, detalles que pueden interrumpir o asustar al niño provocando su negación a seguir intentando. 

Observar cuando hay un acercamiento del niño hacia la escalera, en este momento mantenerse tranquilo y vivirlo con naturalidad, observar atentamente sus primeros esfuerzos por subir sea gateando o de pie (a veces los niños que ya se mantienen en pie prefieren que sus primeras experiencias subiendo la escalera sean gateando ¡y esto está bien!), de a poco irán probando cuanto más pueden dar y se irán arriesgando un poco más que antes.

Acercarse a él sin decir una palabra y sostenerlo de atrás para que sienta tu protección y tu confianza, pero el empuje lo hará solo con sus posibilidades, si es necesario podrás impulsarlo suavemente para que siga su camino. Cuando ya no requiere de tu agarre solo suelta, estate cerca y atento pero no encimado. Puedes mostrarle la función de la baranda para que la incorpore a su subida y ayude en su equilibrio.

Siempre es mejor iniciar esta práctica con la subida y esperar a más preparación para la bajada. Observar cuando el niño ya no quiere seguir y respetar ese tiempo, no le insistas a más. Ni durante y tampoco al terminar evalúes su trabajo diciendo: “muy bien”, simplemente debes referirte al ejercicio: “que importante es subir y bajar las escaleras”, “que divertido” o de motivación: “vos podes”.

Los niños están aprendiendo a usar su cuerpo haciendo el máximo posible para sentirse más fuertes y más capaces. 

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September 22nd 2020
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